Un completo recetario que profundiza en las técnicas esenciales de la repostería nipona.
Más de 40 recetas para entender (y disfrutar) la pastelería japonesa desde sus bases, sus ingredientes y su cultura
Repostería japonesa reúne más de 40 recetas detalladas acompañadas de un amplio apartado técnico, pensado para que el lector aprenda y domine los fundamentos de esta tradición pastelera con rigor y confianza. Más allá de las recetas, el libro propone un auténtico viaje por la cultura dulce de Japón, explorando ingredientes emblemáticos como el matcha o la flor de cerezo, y profundizando en las tradiciones y costumbres que rodean la repostería nipona, incluida la icónica ceremonia del té.
Si te interesa una repostería que va más allá de la receta rápida y te apetece aprender desde la base, este libro es una buena puerta de entrada a una tradición tan delicada como fascinante.
La obra se estructura en tres grandes familias que permiten comprender la diversidad y riqueza de la pastelería japonesa:
Kashi-pan: bollería japonesa caracterizada por su ligereza y texturas esponjosas. Entre sus creaciones más populares se encuentra el célebre melonpan, uno de los dulces más reconocibles y queridos de Japón.
Wagashi: repostería tradicional japonesa, estrechamente vinculada a la historia y a la ceremonia del té. Incluye clásicos imprescindibles como el dorayaki, el daifuku o el sakura mochi, donde la estética, la estacionalidad y el simbolismo son tan importantes como el sabor.
Yōgashi: pastelería de inspiración occidental reinterpretada con ingredientes locales como el yuzu o el matcha. En este apartado destacan elaboraciones como la tarta de queso de yuzu o el brazo de gitano de matcha, que combinan técnicas europeas con una sensibilidad claramente japonesa.
Repostería japonesa no es solo un recetario, sino una invitación a mirar la pastelería con otros ojos: más atentos al gesto, al tiempo y al sentido de cada elaboración. Un libro para quienes disfrutan aprendiendo desde la base, entendiendo el porqué de las cosas y dejando que la técnica acompañe (y no eclipse) al placer de cocinar.




